
La ciudadanía es una categoría conceptual que lleva alrededor de 2500 años en el mundo, la cual se ha acoplado a los distintos momentos históricos por los que ha atravesado la humanidad; pero sin duda, independientemente de la etapa histórica, dicha categoría promueve una serie de valores, actitudes y comportamientos deseables, benéficos y dignos de ser emulados, heredados por los filósofos de las culturas clásicas de Grecia y Roma, a saber, un ciudadano o ciudadana representa la virtud de la búsqueda del conocimiento, el interés por los asuntos públicos y el compromiso de velar por el bien común. Y si bien hoy día, la ciudadanía es más que el modelo cívico, pues esta representa un ejercicio pleno de derechos y una serie de responsabilidades para con la comunidad política, es innegable que ostentar el adjetivo de ciudadano o ciudadana, enaltece el cómo se debería actuar dentro de una democracia y en un régimen político dado.

